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PATENTES Y MARCAS. PROPIEDAD INTELECTUAL.ABOGADOS Y AGENTES OFICIALES

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NOTICIAS Y ACTUALIDAD

Es tiempo de tomar medidas para un futuro triunfador más allá del coronavirus. Citando a Einstein, “en medio de la dificultad, reside la oportunidad”. La propiedad industrial nos ofrece mecanismos para ello.

El estado de alarma y subsiguiente confinamiento, han generado que millones de consumidores creen y refuercen nuevos comportamientos y hábitos de compras en línea de comestibles, ropa y entretenimiento que han llegado para quedarse. La consultora Nielsen cifra el aumento de ventas online de bienes de gran consumo en un 55% en la primera semana de confinamiento, tendencia que aumentó al 73,7% en la segunda.

Las marcas deben ser objeto de un uso efectivo en el mercado una vez transcurridos cinco años desde su registro (art. 39 LM). El uso no se configura como una obligación jurídicamente exigible sino como una carga impuesta a sus titulares en beneficio de su propio interés: el mantenimiento de sus derechos.

La declaración del estado de alarma por COVID-19 ha provocado el cese de numerosas actividades empresariales y, consecuentemente, el de numerosas marcas. Esta situación podría extenderse en el tiempo y afectar a la carga de uso legal. Estos casos revisten especial interés tras la modificación de la Ley de Marcas que permite exigir al solicitante, en los procedimientos de oposición, prueba de que la marca oponente ha sido objeto de un uso efectivo.

Todavía son recurrentes las dudas que se plantean a la hora de si es o no lícito que una tienda online venda productos de una marca registrada.

El derecho conferido por el registro de marca no permitirá a su titular prohibir a terceros el uso de la misma para productos que sean comercializados en el Espacio Económico Europeo con dicha marca, bien por el titular o con su consentimiento.

La menos ambigua de las situaciones posibles se refiere a aquella tienda que venda productos que ya hayan sido utilizados en el ámbito personal, es decir, una clásica venta de artículos de segunda mano. Para esta situación, no solamente no existen trabas para la libre comercialización en Internet sino que, incluso y en este sentido, existen interesantes iniciativas que distribuyen productos bien conocidos como "vintage”.

Desde que surgió la crisis del Covid-19, se han localizado diferentes solicitudes de marcas cuyas denominaciones incluyen los términos COVID-19 o CORONAVIRUS para diferentes productos y servicios de la Clasificación Internacional de Niza.

Tal es el caso de las marcas europeas núm. 018209884 CORONAVIRUS, solicitada para aceites esenciales (clase 3), bebidas no-alcohólicas (clase 32) y bebidas alcohólicas (clase 33), y de la núm. 018213555 COVID19 PATROL, solicitada para prendas de vestir (clase 25), ambas presentadas por solicitantes de nacionalidad española. Nos planteamos, desde el punto de vista jurídico, moral y comercial, la viabilidad y oportunidad de este tipo de registros.

En el proceso de creación del nombre de una marca debe intervenir tanto la lingüística como el marketing. El examen filológico, en un mercado global, es una de los puntos básicos a la hora de elegir una marca, puesto que el significado que el público destinatario atribuya al nombre en cuestión podrá variar hasta alcanzar incluso indeseadas consecuencias, según el idioma del país en que se use.

En el mejor de los casos, la traducción de la marca en algún idioma podría suponer cierto carácter descriptivo por el que mereciera ser denegada; en otros supuestos, podría ser difícilmente pronunciable o resultar un término gracioso y, en el peor de los casos, podría considerarse moral, cultural o políticamente incorrecto.

El sector del automóvil presenta algunos ejemplos relevantes como el caso del MAZDA LAPUTA, el NISSAN MOCO o el Volkswagen JETTA; así como el MITSUBISHI PAJERO, que debió comercializarse en España como MITSUBISH MONTERO por la misma razón que en Grecia el SEAT Málaga se renombró como Gredos.

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